El 17 de febrero del 2024, Rosario llegó a nuestra clínica en condiciones críticas. Había sido rescatada por turistas extranjeros desde un basural en la zona de Tagua Tagua, en Cochamó. Desnutrida, deshidratada, con miasis, parasitosis generalizada, heridas múltiples, una fractura en el incisivo derecho y una fisura en el paladar… Rosario apenas se aferraba a la vida.

Pero su historia cambió gracias al amor y la compasión.
Sus rescatistas no dudaron en llevarla hasta nosotros para que recibiera atención médica urgente. Nuestro equipo le brindó todos los cuidados necesarios, y gracias al apoyo de personas generosas que se sumaron como donantes, Rosario comenzó su camino hacia la recuperación. Fueron semanas intensas, llenas de tratamientos, curaciones y mucha dedicación. Pero Rosario, con su fortaleza y ternura, nos demostró que quería vivir.




El día de su alta fue emocionante: Rosario partió junto a sus rescatistas rumbo a Santiago, donde continuaría su recuperación. Su historia no terminó ahí. Hoy, Rosario vive en España con la familia de las personas que la rescataron, donde ha recibido nuevas intervenciones veterinarias y continúa mejorando, rodeada de amor y cuidados.
No sabemos todo lo que vivió antes, pero sí sabemos que hoy tiene una nueva oportunidad. Y nosotros, como equipo, nos sentimos profundamente agradecidos de haber sido parte de su historia.
Rosario es un símbolo de lo que puede lograr la empatía, la acción y el trabajo en conjunto. Porque cada vida importa. Porque todo animal merece ser visto, cuidado y amado.







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